Ahora que nadie nos está escuchando ha llegado el momento de las confesiones. Solemos observarte y últimamente hemos encontrado en tus ojos una mirada que no es de felicidad. Sabemos qué es lo que provoca esa melancolía. No estás llevando bien lo del vecino moroso. En tu mente la parte del demonio se pregunta cómo se le puede castigar. Si te has olvidado que también dispones de...
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