¡Quieto parado! No muevas ni un solo músculo o no sabemos de qué seremos capaces. Por favor, a pesar de esta agresividad cariñosa, escúchanos un segundo. Nos preocupamos por ti. Sí. Que sí. Que ya hemos visto que tienes esa propiedad vacía que te está quemando entre las manos. Pero lo que queremos evitar es que luego te arrepientas. Que aceleres sin control y provoques una catá...
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