No hay nadie que se salve. Todos hemos tenido en alguna ocasión un vecino ruidoso. Quien teclea estas líneas se ha enfrentado durante mucho tiempo a una niña que ensayaba con un piano a horas donde incluso un adulto debería estar metido en la cama, seguro que tú has disfrutado de la melancolía en forma de ladrido del perro de uno de tus compañeros de calle. Por eso, hoy te quer...
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